martes 22 de noviembre de 2011

DIABETES GESTACIONAL

DIABETES GESTACIONAL


La diabetes constituye una de las situaciones patológicas más frecuentes que pueden afectar durante el embarazo al pronóstico de la madre y de su futuro hijo.
Cerca de un 1% de todas las embarazadas presentan diabetes antes de la gestación (diabetes pregestacional) y aproximadamente hasta un 12% (dependiendo de los criterios diagnósticos empleados) puede padecerla en el transcurso del embarazo (diabetes gestacional).
La diabetes mellitus gestacional se define como la intolerancia a los hidratos de carbono que se inicia por primera vez en la gestación, exista o no la necesidad de tratarla con insulina.


Factores de riesgo.

-antecedentes familiares
-antecedentes personales: intolerancias previas a la glucosa o problemas obstétricos.
-gestación actual: edad, obesidad y alta prevalencia de DM en el grupo étnico al que pertenezca.
-otros factores: talla baja, índice de cintura/cadera alterado y la multiparidad. Además, también se asocia con frecuencia a la obesidad, HTA y la dislipemia.


Repercusiones fetales.
La resistencia insulínica y la inadecuada respuesta insulínica conllevan un incremento materno de los niveles de glucosa, aminoácidos, colesterol, triglicéridos, ácidos grasos libres y cuerpos cetónicos.
Estos nutrientes atraviesan la placenta y estimulan el páncreas fetal, contribuyendo al desarrollo de un hiperinsulinismo fetal junto con la alteración de diversos factores de crecimiento.
La descripción clásico del hijo de madre con diabetes es la de un neonato grande, con cara redonda e hipertricosis en el pabellón auricular y un aspecto pletórico. El perímetro cefálico es relativamente pequeño cuando se compara con el peso y la talla, de esta forma que la somatometría normal se ve alterada y el perímetro torácico iguala (en ocasiones supera) al perímetro craneal.
-Alteraciones metabólicas maternas precoces: cuando las alteraciones metabólicas tienen lugar en el primer trimestre de la gestación, suelen producirse abortos, malformaciones congénitas y retrasos de crecimiento intrauterino.
-Alteraciones metabólicas maternas tardías: a medida que avanza la gestación, aparece otro grupo de complicaciones, la mayoría secundarias al desarrollo de hiperinsulinismo fetal. Aunque el páncreas fetal fabrica insulina desde la octava o décima semana, la híperglucemia materna condiciona una hiperinsulinemia fetal que adquiere importancia a partir de la semana 20.
-Alteraciones del crecimiento: el sobrecrecimiento fetal más evidente a partir de las semanas 28-32, esto condiciona el desarrollo de neonatos grandes para la edad gestacional definidos como neonatos macrosómico, es decir, con un peso superior a 4kg y con un crecimiento desproporcionado. La insulina actúa como una hormona anabolizante, produciendo no solo macrosomía, sino también visceromegalia, particularmente en el corazón, hígado, bazo y placenta.
-Alteraciones metabólicas: hipoglucemia neonatal, hipocalcemia, hipomagnesemia, hiperbilirrubinemia y policitemia.
-Otras alteraciones: inhibición de la maduración del surfactante pulmonar, traumatismo intraparto y mortalidad perinatal.
La complicación más habitual es la macrosomía fetal, seguida de la hipoglucemia, hiperbilirrubinemia, hipocalcemia y la policitemia.


Repercusiones maternas.
Complicaciones como hipertensión arterial inducida por la gestación, polihidramnios, candidiasis vaginal (la diabetes constituye uno de los factores predisponentes) e infección urinario.


Repercusiones sobre la gestación.
Amenaza de parto prematuro, parto pretermino y aumento de la tasa de cesáreas.


Tratamiento.
La mayoría de las mujeres se adaptan adecuadamente al diagnóstico y siguen correctamente las indicaciones terapéuticas. Es importante una adecuada educación terapéutica en diabetes mediante un programa estructurado. Los pilares fundamentales del tratamiento incluyen la alimentación, ejercicio física, auto monitorización de glucosa y cetonuria, y en caso de necesidad, la pauta insulínica.
-dieta: un adecuado aporte energético con las proporciones correctas de cada uno de los principios inmediatos, vitaminas y minerales. Mantener las cifras de glucemia tan próximas a la normalidad como sea posible, evitar la cetonuria, que indicaría periodo de ayuno y conseguir un incremento ponderal adecuado.
-ejercicio: la actividad física regular ayuda a disminuír los niveles de glucosa en sangre y además aumenta la sensibilidad a la acción de la insulina, formaría parte del tratamiento siempre y cuando no existan contraindicaciones obstétricas.
-tratamiento insulínico: se recurre a la administración de insulina en la embarazada con DG cuando no se consiguen los objetivos glucémicos con la alimentación y la práctica de ejercicio físico.
Los objetivos glucémicos que se intentan alcanzar son una glucemia preprandial entre 70-95mg/dl y glucemias postprandiales <140mg/dl a la hora y <120mg/dl a las dos horas.
Además de conseguir estas cifras también se intentará conseguir una hemoglobina glicosilada en valores de normalidad, así como la ausencia de cetonuria e hipoglucemia.
-automonitorización: desde la IV Conferencia Internacional sobre la Diabetes Gestacional se recomienda la monitorización de la glucemia incluso en embarazadas tratadas solamente con dieta, las gestantes deberán efectuar el autoanálisis de la glucemia basal y también postprandial preferentemente una hora después de la ingesta.


Postparto.
Es conveniente realizar una sobrecarga de glucosa para descartar una alteración en el metabolismo de la glucosa. De hecho, casi un 30% de las gestantes pueden arrastrar algún tipo de disglucosis y aproximadamente la mitad de ellas desarrollarán una diabetes tipo 2, el 40% pasados 15 años de la DG.